El viernes 14 de noviembre, a las 20:00, se inaugura en la sede del Colectivo Imagen la exposición «Furgoestenopeica: Una camioneta como cámara fotográfica«, que comenzará con una charla explicativa del proyecto, homenaje a Juan Sedeño.
En una sociedad tecnológica que vomita continuamente imágenes de producción inmediata y generadas por la IA, el simple proceso de su creación pasa a ser una curiosidad. Y es esa curiosidad, la principal cualidad de un fotógrafo. Y no tanto la sobrevalorada habilidad del manejo de una cámara de última generación o el de alguna de las múltiples aplicaciones de retoque.
“Se hace pasar la luz a través de un pequeño agujero hecho en un cuarto cerrado por todos sus lados. En la pared opuesta al agujero, se formará la imagen de lo que se encuentre enfrente”. Así de simple describió Aristóteles (siglo IV a.c.) el funcionamiento de la cámara obscura. Y así de sencilla ha sido la conversión de una furgoneta en cámara fotográfica para realizar estas tomas.
Latas de refresco, de galletas, cajas de zapatos… son los envases que se utilizan habitualmente para la construcción de cámaras estenopeicas pero ninguna de ellas tiene un tamaño suficiente para contener a una persona en su interior. Poder estar dentro de una camioneta y ver como la vista se va adaptando a la oscuridad hasta vislumbrar la imagen invertida del exterior, es comparable a la sensación que tuvieron los hombres prehistóricos cuando vieron sus sombras proyectadas en las paredes de las cuevas. En la caverna, las siluetas desaparecían cuando se apagaban las antorchas pero en la “furgoestenopeica” las imágenes se conservan gracias a su registro en el papel fotográfico. Ello hace necesario realizar el proceso de revelado y copiado en el laboratorio tradicional; sustituyendo el misterio de las antorchas de la cueva por el de la luz roja del cuarto oscuro.
Según el académico y artista Matt Gatton, los pueblos prehistóricos construyeron tiendas de campaña de piel en las bocas de las cuevas, éstas tenían pequeños agujeros que las convertían en cámaras obscuras, proyectándose imágenes en movimiento dentro de esos espacios. Las pinturas rupestres de animales boca abajo encontradas en algunas cuevas son las que sirven de argumento para esta reciente tesis. Así que con esta experiencia hemos querido ponernos en la piel de aquellos hombres, que aunque primitivos, no dejaban de sorprenderse con cada descubrimiento.
Mª José Villanueva, profesora del Taller de Fotografía Arte y Cultura del Ayuntamiento de Marbella

La idea original es de Adriano Morales y Miguel Torés, alumnos del Taller de Fotografía de Arte y Cultura de Marbella, con la participación de los compañeros de los cursos 2020/2021/2022/2023 y la colaboración de la Asociación ASA 100 y comisariado por Mª José Villanueva, profesora del Taller de Fotografía de Arte y Cultura del Ayuntamiento de Marbella.
La muestra puede verse hasta el 10 de diciembre de 2025.
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