Maras. La cultura de la violencia. Fotografías de Isabel Muñoz

Isabel Muñoz ha conseguido trabajar dentro de las cárceles en contacto directo con los presos y que cuenten sus historias a través de las marcas de su piel, de sus tatuajes y de sus cicatrices.

Desde el 20 de abril hasta el 27 de mayo. Entrada libre
De lunes a sábado de 11:00 a 20:00 h.
Domingos y festivos de 12:00 a 15:00 h.

Un viaje al infierno de las cárceles salvadoreñas

En este trabajo Isabel Muñoz ha logrado algo inusual, moverse dentro de las cárceles en contacto directo con los presos, y que éstos le cuenten sus historias en primera persona, a través de las marcas en su piel. El resultado es un catálogo en blanco y negro de rostros inquietantes, atrapadas en la telaraña de sus cuerpos tatuados: calaveras, cruces gamadas o tumbas cinceladas, representan unos códigos secretos que no entendemos, pero que nos perturban. Isabel Muñoz ha realizado su trabajo con humildad, pero también con curiosidad y respeto y, sobre todo, con una gran piedad por los personajes retratados en este verdadero infierno en la tierra.

La concepción de la muerte, como algo muy presente para los miembros de estas bandas, se refleja en una terrible imaginería, en la que el demonio y la propia muerte conviven con escenas de sexo y con referencias más personales, como retratos familiares o los nombres de las personas amadas, amén de todos los símbolos de identidad de su mara. Estas sesenta fotografías muestran algo más que la tiniebla siniestra de unos rostros que nos miran desafiantes, interrogándonos. También representan el currículum violento de los pandilleros, su fe de vida criminal, escrita en forma de dragones, pájaros o imágenes religiosas.

Enlaza este tema con el más conocido de la fotógrafa catalana afincada en Madrid, el de las tribus etíopes, que cuentan con su propia estética para mostrar quiénes son a través de la manera de adornar su cuerpo. Esta característica tribal es la misma que Isabel Muñoz encontró en la mara salvadoreña, como un lenguaje descifrable tan sólo por los que pertenecen a ella.

Isabel Muñoz no ha llegado por casualidad a las cárceles donde se hacinan centenares de delincuentes en El Salvador. Ya nos había dejado un testimonio de su mirada a los desfavorecidos en trabajos anteriores, como los dedicados a las niñas prostituidas de Camboya o la devastación producida por los terremotos de Bam.

En paralelo a la exposición se celebrarán unas jornadas en torno a la violencia y a la aparición del fenómeno de las pandillas en El Salvador y otras naciones centroamericanas, con el fin de intentar descifrar cuáles son los condicionantes sociales y económicos en los que aquellas se producen.

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